Valeria,
¡Qué simpático detalle del Markos! poner las pláticas tuyas a la vista de todos. ¿dónde habrá aprendido esas mañanas?
¡Qué maravilla en cambio tender puentes entre dos que, evidentemente, nos caímos super y, al menos en mi caso, me encantaste!
La cantidad de coincidencias descubiertas por aquellos días que hemos coincidido delatan el interés de ambas partes.
Decirse enamorado pudiera ser prematuro. No obstante, debo admitir que tu vida, tus sueños, tus logros y tus expectativas me sorprendieron tanto como tus ojos, tus manos y tu boca.
Espero entonces, encontrarte como otras veces en alguna parte de mi vida y abonar sobre las sanas costumbres compartidas y los vicios superables.
Te quiero terminar de concer, te quiero admirar más y te quiero querer en paz.
Recibe siempre besos.
Diego G.
sábado, 4 de octubre de 2008
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